Recuerdo cuando salió Threads, ayer lo hablaba con mi esposa, lo que pensé fue "que fastidio, otra red social". Yo venía de una muy buena racha en Twitter, (X). Si bien no tenía miles de seguidores, al menos algo de impacto logré crear. Aún tengo esa cuenta y publico de vez en cuando.
Mi visibilidad en redes había caído estrepitosamente luego del bloqueo de esta red en nuestro país, y usar un VPN era medio fastidioso. Tú me entiendes.
Mi cuenta de Threads no creció de la noche a la mañana. Un buen día de enero de este año, comencé a hablar de activos financieros, tangibles e intangibles que producen dinero: Propiedades, cripto, las redes sociales de un negocio, un software y verdaderos negocios digitales. Nada de esquemas piramidales ni venta de libros que otro escribió, nada de métodos mágicos ni fórmulas milagrosas.
Empecé a auditar públicamente el valor de dichos activos haciéndome preguntas como ¿Cuánto produce ese hotel? ¿Por qué el alquiler de ese local tiene ese precio? ¿Cuánto podría valer una red social con 20k seguidores? ¿Qué valor tiene mi marca personal en el mercado? ¿Cuánto dinero me ahorro en publicidad por tener una base de datos de clientes calificados?
Las respuestas no me las iba a dar ningún gurú de internet, me las daría la calculadora. Al ser programador, las matemáticas y yo tenemos una relación compleja pero saludable, y ahí, fue donde todo comenzó...
Ya había tenido cierto impacto en Threads al hablar de estrategias de inversión inmobiliaria, analizando a los más famosos del mundo como Google, Inditex, Amazon, etc.
Así que me lancé. Mi primer post fue una locura al hablar de USDT. Si bien no estoy demasiado relacionado con el mundo cripto (tengo colegas que lo están y que son unos duros de verdad), expliqué en términos simples su funcionamiento.
Creo que lo vieron unas 120000 personas y, aunque no era concretamente mi campo, se relacionaba con él. En Venezuela solo tenemos registro de una transacción inmobiliaria hecha con un pago por medio de criptoactivos y, en lo personal, espero que sean más en el futuro.
Pero volviendo al tema, eso fue el inicio de todo. A partir de ahí empecé a buscar líneas que conectaran lo que he aprendido durante muchos años dedicándome al marketing digital y el negocio inmobiliario, y volvieron las preguntas, pero esta vez con respuestas.
No sabría explicar concretamente en qué momento se produjo la epifanía de poder conectar una cosa con la otra, pero lo hice. El resultado eran los activos híbridos: Algo así como una "casa inteligente" en la que el inmueble es el cuerpo, mientras el software es el alma. Pero aplicado a las propiedades comerciales.
Sí, en nuestro país esto no es muy común que digamos, y he allí el punto: Muchos quieren vender inmuebles con 50 años de antigüedad a precios de Panamá o Miami, sin entender que el mercado inmobiliario no sube por expectativas, sino cuando el riesgo baja.
De esto, fue que empecé a hablar. Me preparé y lo sigo haciendo, he leído cuanto material acerca del valor de los activos ha caído en mis manos, y lo mejor de todo, creé mi propia calculadora con las fórmulas universales para calcular el valor de las cosas.
El resultado no deja de producirse: Asesores, abogados, propietarios e incluso tasadores tradicionales, me odian. Tal vez esperaban que yo fuera otro masajista de egos en las redes sociales, pero no es así.
No soy un auditor tradicional, quiero aclarar, la mayoría me escribe concretamente porque cree que soy asesor inmobiliario, porque les voy a conseguir un inmueble o porque quieren saber cuánto cuesta el metro cuadrado en tal zona. Para eso están las inmobiliarias.
Mi premisa, es la siguiente: Si el papel dice que el metro cuadrado vale 450 pero el local no produce por metro ni siquiera 300, entonces hay un error en el precio. Porque el valor no está en los metros que tenga (que también se aplica, obviamente), sino por lo que cada metro produce ahora y puede producir en el futuro.
Mi lealtad está con los números, no con lo que diga el influencer de turno.
Si hoy no produce nada, su valor en el mercado (léase que es muy diferente al costo), es de cero. Tan sencillo como eso.
No es difícil de entender, simplemente es un concepto que necesita asimilarse para aterrizar en nuestra realidad, que probablemente cambie de un momento a otro.
Threads, sigue creciendo. A diario me llegan mensajes; unos con halagos, otros con insultos, otros con personas que realmente quieren evitar un error de inversión y otros de personas que se preguntan por qué su inmueble tiene año y medio agarrando polvo en un portal inmobiliario. Los dos últimos, son mis clientes.
La comunidad ya pasó los 18000 seguidores y estoy agradecido, pero el verdadero propósito no es acumular números, sino proteger patrimonios en un mercado hostil.
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