En la entrega anterior te conté los primeros golpes que me di al lanzar una agencia como proyecto propio. Inicialmente solo hacía diseño web, pero como suelo ser curioso, empecé a ver necesidades en el mercado que no estaban siendo atendidas —o que se atendían muy mal—.

Tenia dominio de varias áreas, así que tomé una decisión: ampliar mi catálogo de servicios.

Craso error.

Al intentar abarcarlo todo, la gente dejó de entender exactamente a qué me dedicaba. Pasé de ser "el programador" a ser el que diseñaba, llevaba redes, hacía páginas web y, básicamente, resolvía cualquier trabajo que me generara un ingreso. Al principio no estuvo mal, pero con los meses la dispersión se volvió insostenible.

En medio de ese desorden, seguía creando contenido para las redes de mi marca de ese momento (DRI Designs). En aquel tiempo, los tips y los trucos eran los reyes del llamado "contenido de valor". Las redes estaban atestadas del típico post agresivo de "cómprame ya", así que compartir contenido educativo me ayudó a destacar.

Una noche, no mucho tiempo después de comenzar, soñé con un nombre: Tu Empresa Online. Y allí nació la segunda etapa de esta historia.

Tu Empresa Online: El poder de un concepto claro

El objetivo principal del marketing es adueñarse de un concepto o una frase en la mente del consumidor. Tu Empresa Online lo hacía a la perfección.

En ese entonces estudiaba la carrera de Mercadeo. Le presenté la idea a mi profesor y le encantó: un nombre directo en español, un imagotipo minimalista y una promesa simple: cualquier negocio puede posicionarse en internet, ya sea en redes sociales o con su propio sitio web.

Por esa época (año 2016) conocí a Christian, uno de los mejores diseñadores gráficos del país, quien se encargó de llevar la identidad visual a otro nivel. Casi lloro cuando me envió la propuesta: un azul vibrante, rojo, y la esencia intacta. Lo que empezó en blanco y negro pasó a tener una imagen increíble. Usé ese logo durante años.

Rediseñé la web desde cero. Me tomó tres meses picar código en mis tiempos libres: a veces le dedicaba una hora al día, a veces menos, y otros días simplemente no podía porque el tiempo no me daba.

Cabe destacar que para ese momento yo no había dejado mi trabajo formal. Era mesonero, y con ese trabajo pagué todos mis estudios. Mi hijo ya estaba un poco más grande y sentía cierto alivio para perseguir mi sueño, pero la responsabilidad familiar seguía siendo la prioridad número uno.

La estrategia omnicanal dio frutos: Tu Empresa Online empezó a posicionarse en Google y las visitas —junto con los clientes— no tardaron en llegar. El negocio se convirtió en la prueba viviente de lo que ofrecía: resultados medibles.

Sin embargo, no todo era color de rosa. La inteligencia artificial no existía, la publicidad pagada en la región todavía era un terreno poco explorado y la agencia, aunque estaba mejor estructurada, seguía teniendo un enfoque demasiado amplio.

El pivote inmobiliario y el rebranding de Estategrowth

Con los años y los ajustes sobre la marcha, empecé a notar una oportunidad gigante en el sector inmobiliario. No para entrar como agente en ese momento, sino para ayudar a los asesores a mejorar su comercialización.

Para mí, el negocio inmobiliario no se trata de mostrar casas, sino de conectar con las personas. Pero la forma en que los agentes vendían en ese entonces era deficiente: perfiles que solo gritaban "cómprame", cuentas con miles de seguidores pero cero interacción real, y números inflados con bots que solo impresionaban a los inexpertos.

Fue entonces cuando decidí hacer el rebranding más arriesgado de mi trayectoria hasta ese momento: nació Estategrowth.

Estategrowth fue la evolución natural de Tu Empresa Online. El enfoque cambió radicalmente: ya no hacíamos marketing para todo el mundo, nos especializamos exclusivamente en agentes e inmobiliarias. Concentramos todos nuestros servicios en un solo nicho.

Los resultados no se hicieron esperar. La publicidad en la plataforma de Meta dejó de ser una incógnita para convertirse en nuestro servicio estrella. La mayoría de los clientes llegaban por esa vía gracias a los retornos de inversión que lográbamos.

Pero el entorno también se volvió más competitivo: aparecieron las agencias 360, los freelancers, los desarrolladores independientes y la IA comenzaba a asomar la cabeza para cambiar las reglas del juego. Ya no bastaba con regalar un lead magnet o aplicar inbound marketing tradicional; ahora el mercado premiaba la velocidad de respuesta y la coherencia estratégica.

Sacarme el chip: La transición hacia la marca personal

Mientras Estategrowth avanzaba, el mundo de los bienes raíces me atraía cada vez más.

Siempre he admirado a las personas que logran mantener tres o cuatro proyectos paralelos al mismo tiempo. En mi caso, ha sido un camino complejo. Mi marca personal prácticamente no existía: yo solo era la cara detrás de una agencia que, irónicamente, casi todo el mundo seguía llamando Tu Empresa Online. Para la mayoría, yo seguía teniendo el perfil del bloguero de tecnología que siempre fui.

Tenía que cambiar el chip. Empecé a devorar libros sobre bienes raíces y a estudiar a fondo la dinámica del mercado local. Empecé a ver el  negocio desde adentro.

Poco después nació este portal: dnrconsultor.

La idea inicial en mi cabeza era fusionar el sector inmobiliario con el marketing digital. Pero al principio daba tumbos de un lado a otro. El mercado me empezó a conocer no como alguien que vendía propiedades, sino como un especialista que las buscaba para compradores específicos. Ese terminó siendo mi gran diferencial. 

Y al mismo tiempo era el de marketing. Eso solía confundir a las personas y dio paso a la crisis de identidad de mi marca personal. Un tiempo en el que ni yo mismo sabía qué demonios estaba haciendo, pero lo seguía haciendo.

Es curioso que habiendo estudiado mercadeo esto suceda, pero es como decir que no vas a enfermarte porque elegiste ser médico, así que era necesario para traerme hasta donde estoy ahora. 

Durante un buen tiempo me dediqué a trabajar exclusivamente del lado del comprador y balancear con ello todo lo demás... hasta que se dio mi alianza con Decohogar Inmobiliaria y todo dio un giro definitivo.

 

Pero esta historia ya se extendió bastante. Te contaré cómo se enlazaron todas estas piezas, la llegada de la valuación técnica y lo que hoy representa Nebula en la tercera y última entrega.

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