Si me sigues en redes sociales y estás leyendo esto, seguramente eres de los pocos que lo hacen. Y te lo agradezco de verdad.

No es por falta de audiencia. Al final, este sitio web se convirtió en el filtro que siempre debió ser.

Seguramente ya te diste cuenta:

Llevo tiempo sin publicar con frecuencia. En Facebook casi nunca hablo de mi trabajo. Instagram, abandonado hace tiempo. LinkedIn me enfermó de tanto optimismo absurdo y de discursos que parecen escritos por un bot. Y TikTok... el dueño de un activo de 20 millones de dólares no va a buscar allí a la persona que va a proteger su próxima inversión.

Es simple. Lo sabes, lo sé. Ambos lo sabemos.

Las redes sociales funcionan para una marca de ropa, para una tienda de accesorios, incluso para una agencia de marketing (con sus matices). Pero no para lo que yo hago: analizar activos de alto valor, evaluar riesgos y ayudar a tomar decisiones que mueven cifras de siete dígitos.

Por eso he tomado la decisión que probablemente suene cuestionable en la era del "publica o muere":

Dejo de publicar en redes sociales. Todo lo que tenga que decir, estará aquí, en mi web y en mi newsletter.

Sí, publicar análisis como el del mercado post-sismo en Threads ha sido una buena jugada. Me ha traído contactos interesantes, conversaciones valiosas y algo que no se mide en métricas: confianza. Pero también me ha traído ruido, espectadores y la sensación de estar compitiendo en un concurso de popularidad donde el premio no es un cliente, sino un like.

Y yo no vendo likes. Vendo criterio.

A partir de hoy, este espacio es mi único canal activo. Aquí publicaré análisis, casos reales (anonimizados) y lo que realmente importa: datos que ayudan a tomar decisiones.

Si lo que hago te resuena, ya sabes dónde encontrarme. Si no, ha sido un placer compartir este tiempo.

Las redes sociales se han convertido en un mercado de ruido. Yo elijo quedarme con el silencio y con quienes deciden cruzar el filtro.

Nos vemos del otro lado.

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