Siempre que hablaba de marketing, lo mío eran las métricas: Que si la interacción, que si el engagement, que si los comentarios... Los números en la plataforma de Meta suelen ser cegadores, la mayoría de las veces son métricas de vanidad.
Likes, comentarios, compartidos, guardados... Eso no paga las facturas. Y los que somos dueños de un ecommerce lo sabemos bien: El mes pasa, y esas mismas facturas se van acumulando si no estás generando dinero.
Y créeme que esto puede ser un problema, especialmente si tu ecommerce maneja productos que tienen fecha de vencimiento. En mi caso no es así, pero me pongo a pensar en ello, a veces...
Abordar un ecommerce desde el punto de vista del marketing suena bastante sencillo: Tienes que hacer contenido, posicionar en Google, crear un sistema y, milagrosamente, las ventas comenzarán a llegar.
Pero nadie te dice cuándo.
De hecho, la mayoría se focaliza en el trabajo individual: Lo que tú tienes que hacer. No es que esto esté mal, porque al final yo no puedo controlar lo que haga mi competidor, pero...
Mi competidor. O mejor dicho, mis competidores: Marcas con 60 años en el mercado, con presupuestos de marketing y publicidad que equivalen semanalmente a lo que yo me gano en 3 meses, con equipo de trabajo, credibilidad, posicionamiento y una comunidad...
Eso es lo que no ve el marketer tradicional. La mayoría de las veces, cuando hace el informe, solo ve que se alcanzó una buena cantidad de gente, que se generaron comentarios, que aumentaron los seguidores...
¿Y las ventas qué?
Simplemente lo sé, y lo sé porque yo también estudié marketing, lo sé porque yo también llevé redes sociales, lo sé porque yo también, en algún momento de mi vida, entregué un informe que, si bien mostraba las métricas de una red social, parecía estar totalmente desconectado de la realidad.
Eso fue hace tiempo. Luego aprendí que el verdadero marketing requiere que me meta de cabeza en el negocio aunque al dueño no le guste, porque la única forma de mejorar resultados es estudiando los procesos que se siguen para concretar la venta y porsupuesto, averiguando cuántas veces ha sonado la caja registradora.
Y entonces, nació Pulsar.
Durante noviembre y diciembre de 2025, estuve estudiando a la par de desarrollando. Creé un sistema de inventario (para mí inicialmente) y que hoy se distribuye en Nebula. La idea era poder manejar los productos no en un cuaderno, sino como se debe.
Indudablemente, pude haber comprado un sistema ya hecho, pero ¿Para qué estudié programación entonces, pues?
Sí, también soy programador. En realidad soy un entusiasta de la tecnología, pero de eso hablaré luego.
Volviendo al tema, ya hecho el sistema de inventario, era el momento de crear un nuevo modelo web. Algo que realmente funcionara en el mercado venezolano.
El gran reto del ecommerce en Venezuela
Para nadie es un secreto: Venimos de una época en la que te estafaban hasta para comprar una aguja si lo hacías online. El trauma es real: Yo mismo fui víctima de un comercio falso. Perdí poco si hablamos de dinero, pero si le ponemos un precio a la confianza, la cifra asciende bastante...
Y no es que esto ya no exista, es solo que luego de la pandemia, a todos nos tocó reinventarnos. El indicador de confianza tuvo que subir obligatoriamente.
Entonces, ¿Qué se supone que haría para poder vender en línea? En un país donde ya nadie paga con tarjetas de crédito porque hasta ahora es que están empezando a servir de algo, donde las tasas diarias son un dolor de cabeza, donde comerciar en línea suele ser un montón de capturas de pantalla, conversaciones de Whatsapp, fotos mezcladas...
En pocas palabras, un horror.
Y yo lo único que quería era facilitar la compra de quien entrara a mi web de relojes y accesorios. Que no tuviera que preguntar si ese lo tengo o no, que no tuviera que preguntar funciones, que no tuviera que preguntar qué colores tengo disponibles, ni si le queda o no le queda, pero especialmente, que no tuviera que preguntarme por el pago móvil ni tener que sacar cuentas de tasas locas al momento de pagar.
No sé cuánto tiempo me tomó, alrededor de un mes quizá, pero lo hice.
Y era horrible.
Sí, lo reconozco, la web de Pulsar era horrible.
Pero yo fui tan terco que, así y todo, le metí una campaña en Meta. Estábamos en enero y solo pasaron 6 días: Se hizo la primera venta.
Yo brincaba en un pie, porque con todo lo que te mencioné anteriormente, tuve la suerte de encontrar un comprador.
Una venta, pero terminé yéndome en rojo. No se vendió más hasta la siguiente campaña.
Que desilusión. Pero el sistema estaba validado...
Como me dedico principalmente a la agencia y además no estaba contento con la web que tenía, pausé el proyecto. La idea estaba bien, pero yo mismo sentía que no aportaba la suficiente confianza al comprador.
Había que mejorar el diseño, las fotos, la estrategia de marketing. Proyectar mayor valor, hacer que se viera muchísimo mejor...
En fin, había que cambiarlo todo, empezando por la web.
Me tomé mi tiempo: 2 meses más. Me frustré, hubo errores de código, maldije a Meta como no tienes idea pero lo logré.
Un nuevo logo, nuevos colores, nueva identidad visual, packaging de lujo... Ahora todo encaja de maravilla. La percepción del público es brutal.
¿Y las ventas?
Pues ahí van. Sí aumentaron, pero no en un 80% mensual como te lo promete la mayoría de los marketers de Redes Sociales. Este es un trabajo de hormiguita: Hacer, medir, analizar, repetir...
Y te preguntarás cuál es el objetivo de este post y por qué no lo hice en mi cuenta de Threads que es donde tengo mi comunidad...
Te responderé por partes.
El objetivo de este post es relatarte con franqueza cómo ha sido mi experiencia luego de 6 meses manejando mi propio ecommerce, con un sistema optimizado y probado que además también distribuimos en la agencia de consultoría. Relatarlo con franqueza, sin pintarte pajaritos preña'os ni humo.
No, no es difícil, pero tampoco es tan sencillo como lo pintan.
Te enfrentas a un mercado traumado por las estafas.
Te enfrentas a un consumidor que todavía compra enviando capturas de Whatsapp y eligiendo el camino largo porque no entiende.
Te enfrentas a otro consumidor que "no habla con robots" pero que quiere tu producto.
Te enfrentas a la competencia, a la guerra de precios, a las tasas que cambian dos veces al día, a los proveedores que hoy tienen y mañana no, y a un montón de cosas más de las que hablaré en otro post.
Pero ¿Te digo algo? Es lo más satisfactorio del mundo.
Así que hazlo. En Nebula te podemos ayudar
Si quieres montar tu ecommerce no lo dejes en idea. Ponte en marcha y verás los resultados paso a paso, como yo lo estoy haciendo.
Y no, este post no habla de valuación, porque el valor apenas lo estoy construyendo. Tal vez en unos años sea diferente. Todo toma su tiempo.
No lo he publicado en Threads porque no quise que se distrosionara la temática que trato allá, aunque tenga muchísimo que ver con lo que hago actualmente.
Igual si te apetece compartir, eres bienvenido/a.
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